Le hicieron el “Cuento del Tío” y le robaron más de 10 millones
Dos mujeres de origen boliviano embaucaron a una vecina de Bernal y le robaron más de 10 millones de pesos haciéndole el llamado “cuento del tío”.
La estafa comenzó en el centro de Quilmes cuando la víctima una mujer jubilada, salía de realizarse controles médicos en una clínica cercana a la esquina de 9 de Julio y Alvear.
Allí una mujer le preguntó por una dirección y me pidió que leyera un papel porque ella no sabía leer. La vecina accedió y unos minutos después se acercó la cómplice quien tomó el papel, fue a una agencia de lotería y le dijo a la estafadora que el cartón del Quini 6 que tenía en su poder, tenía premio.

Al parecer -la victima no llegó a escucharlo- el monto del premio era alto y por lo tanto la agencia no podía pagarlo.
Fue entonces cuando la embaucadora comenzó a pedirle a la víctima que le guardara el cartón. “Estaba muy compungida y temerosa. A mi me dio lástima verla, que no supiera leer y me conmoví”.
Las delincuentes convencieron a la vecina que les guardara el cartón en su casa y esta accedió. Fua así que se trasladaron en un colectivo hacia el centro de Bernal, donde la víctima les permitió ingresar a su vivienda.
“Me decían que debía guardar eso muy bien porque valía mucho, y me convencieron para que yo lo pusiera en un lugar donde guardo mi dinero y las alhajas. No se como hicieron, no se en qué momento, pero se llevaron todo lo que tenía. El dinero, dólares, reales y joyas que eran un legado familiar, como un reloj de bolsillo que pertenecía al padre de mi difunto esposo”- relató la mujer, que sigue sin entender como permitió que la embaucaran.
Pero su desgracia no culminó con la sustracción del dinero y los objetos de valor que las bolivianas le quitaron. Cuando fue a realizar la denuncia a la comisaría 2ª la maltraron. Una mujer policía no paró de gritarle y maltratarla, como si la delincuente fuese ella.
Las delincuentes se cuidaron muy bien de sus movimientos, a tal punto que en todo momento -incluso en la vivienda de la víctima- cubrieron sus rostros con echarpes y capuchas para que no las pudiesen grabar las cámaras de seguridad.













