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Aumentan las quejas por el pésimo funcionamiento de IOMA

Desde hace más de un año,  medios gráficos, televisivos y de Internet dan cuenta de las quejas de los afiliados al Instituto de Obra  Médico Asistencial de la provincia de Buenos Aires (IOMA) al que están obligatoriamente afiliados los dos millones de  trabajadores y funcionarios de la administración pública provincial, poder judicial y 135 municipios.

La obra social -la más cara del país dado que sus afiliados deben pagar el 4,5 % mientras que el resto sólo paga el 3 %- ha dejado de abonarle a médicos técnicos y clínicas y sanatorios al punto tal que ya son muy pocos quienes atienden por entidad.

Desde hace meses los afiliados de Quilmes han visto como muchas clínicas y sanatorios se rehúsan a atenderlos. La excusa es siempre “no hay cama” cuando se trata de una internación o estirar por 30 o 40 días los turnos de estudios de manera que estos venzan y el paciente daba volver a pedirlos.

Casi todos los médicos de la cartilla que todavía atienden cobran un arancel entre 3 y 8 mil pesos, dependiendo de la especialidad. “Nos pagan mil pesos por consulta pero a 90 o 100 días. A veces a los 60 días nos dicen que tan papel está  mal, con lo cual debemos volver a presentar y el tiempo se prolonga” –indicó a este medio un médico quilmeño, agregando que “No me borro porque tengo pacientes de más de 10 años y me da mucha pena de jarlos en banda”.

Ni en La Plata los atienden

Hasta hace uno o dos meses muchos quilmeños y de otros distritos de la provincia concurrían a las clínicas y sanatorios de La Plata como el Hospital Italiano o el Hospital Español, donde les aceptaban los bonos de IOMA, pero debido a la demanda, esos nosocomios han debido limitar la atención de los pacientes, priorizando a los de esa localidad y limitando a quienes iban desde otros distritos a atenderse.

Maria Eugenia es una maestra de 52 años de edad que sufre de una enfermedad cardíaca. Varias veces al año debe realizarse prácticas y análisis. “Antes lo hacía en cualquier laboratorio y gratis. Ahora los pocos que aceptan IOMA me cobran, aduciendo que varios de los estudios no son cubiertos por la obra social. Pese a que está  registrada mi enfermedad, muchas veces me rechazan las practicas que debo autorizar previamente, y sino tengo que hacer un reclamo interminable en la auditoría”.

La docente concurrió a la clínica que IOMA abrió como propia en Tomas Flores (ex Pasco) casi llegando a Caaguazú, el límite de Quilmes, Lanus y Lomas de Zamora; creyendo que –al pertenecer a la obra social- iba a conseguir que le hicieran los estudios sin cobrarles. “Creo que si voy a una unidad sanitaria, me atienden mejor. Eso es una cascara vacía. Hay un par de médicos, hacen estudios simples como electros; pero nada más. En lugar de gastar en carteles, podrían haber comprado un ecógrafo por lo menos”. –dijo Maria Eugenia

No tienen remedio

Otro aspecto son los remedios. En la mayoría de los caso los descuentos por pertenecer a la obra social mermaron, al igual que muchos medicamentos que simplemente dejaron de estar cubiertos. En el caso de los cardíacos, la disminución fue desde el 60% al 40%. Los diabéticos tuvieron una reducción similar y hasta analgésicos como diclofenac o paracetamol ya ni siquiera tienen cobertura porque IOMA los toma como de “venta libre”

La eterna espera por un andador

Mónica es jubilada de la provincia luego de más de 40 años de servicio. Una grave dolencia en la columna que derivó en una operación, la dejó imposibilitada de caminar por sus propios medios.

Le dieron de alta en febrero del 2023 y desde entonces, solicitó a IOMA que le dieran un  “andador” para poder movilizarse tomándose de las manijas. Hasta ahora (14 meses) no ha tenido respuesta.

Para su desgracia debe devolver el aparato que un amigo le presto porque un familiar lo requiere, lo cual implicará no poder moverse dentro de su vivienda. Un “andador” cuesta más de 120 mil pesos, inaccesible para su jubilación de 220 mil.

Hasta el año pasado la excusa era la suspensión “transitoria” de las importaciones. Ahora la culpa es de Milei, pero Mónica prontamente deberá quedarse sentada en la silla de su cocina, ayudada por algún familiar que la sostenga desde la cama

La millonaria revolución del silencio

IOMA esta presidido por el médico cubano-castrista Homero Giles; y esta secundado por vocales de los gremios: Paula Karina Espiño, por SUTEBA; Patricia Wilde, por el ATE; por nuevo vocal en representación del personal policial bonaerense, Carlos Eduardo Huarte.

Cada uno de ellos cobra cerca de 2 millones de pesos de salario y por su silencio. Para cualquier afiliado resulta llamativo que ninguno de los gremios denuncie las graves falencias de IOMA.

Tal vez ahora sepan a qué se deben las bocas calladas de los sindicalistas