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Se olvidó de hacer la ochava (y el inspector municipal “se olvidó” de hacerselo saber

El arquitecto Fabio Blanco es quien proyecto y dirigió la construcción  del edificio de departamentos ubicado en Sarmiento y Rivadavia, la esquina del viejo bar “Zas” por muchos años una tradición de los quilmeños.

El profesional para ganar el espacio de una cochera más; violó directamente el Código Urbano, que desde hace décadas; obliga a realizar ochavas en las esquinas por razones de circulación y de seguridad vial.

Blanco debe haber aprendido el Código Urbano que tiene más de 80 años de haber sido sancionado. Seguramente leyó o se anotició, del debate que hace escasos años se dio en CABA para obligar a los propietarios de un centenar de antiguas viviendas sin ochavas a que se pongan en regla.

Pero –pese a todo- el señor arquitecto avanzó y construyó el edificio de la esquina sin respetar la ley.

Quien también se olvidó (o se quiso olvidar vaya a saber porqué “buenas razones”) fue el inspector municipal encargado de verificar la obra en el momento en que se ejecutó.

Decimos el inspector porque damos por hecho que responsable de Obras Particulares de la comuna debió haber sido incapaz de aprobar un plano de obra que no respetara el Código Urbano.

La violación a la norma le hizo ganar mucho dinero al desarrollador de la obra. Un departamento con cochera en pleno centro de Quilmes vale un 40 por ciento más que la vivienda que no la posee.

La Ley Orgánica autoriza al Municipio a ordenar la demolición de la superficie ilegal que se construyó. Para eso se necesita que el juez de faltas realice el procedimiento debido y ordene la demolición. Claro que en Quilmes los jueces de falta no son tan rigurosos y prefieren las multas, las que “los Blancos” pagan gustosos porque representan solo el 2 o 3 por ciento de la plata que ganaron. No son los únicos gastos ¿se entiende? pero igual sobra con la que ganaron.

Estimado peatón: Cuando circule por esa esquina trate de no ir leyendo un mensaje de WhatsApp, o la lista de la verdulería. No sea cosa que al doblar la esquina; termine dando con su nariz en la cabeza de otro peatón desprevenido, al que no vio por la falta de ochava.

Si le pasa, tiene permitido acordarse de la mamá de Blanco y de la mamá del inspector

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