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El silencio del doctor Fragomeno y los sindicatos cómplices ocultan los casos de coronavirus y las necesidades del personal del Hospital de Quilmes

El director del Hospital de Quilmes. Juan Fragomeno; y los sindicatos CICOP y ATE vienen ocultando sistemáticamente la cantidad de casos de coronavirus, las muertes, los contagiados y la falta de insumos para el personal que debe atender la pandemia.

La caraduréz de Fragomemo y los sindicatos fue más allá inclusive: Ocultaron en contagio de 3 profesionales de la salud que prestan servicio en el hospital; tal como informara este medio la semana pasada (http://quilmesahora.com.ar/2020/04/23/dos-medicos-y-una-enfermera-del-iriarte-en-observacion-por-coronavirus/)

Se trata de una médica de anestesiología, un médico de la guardia de fines de semana y una enfermera del mismo sector.

Los tres tienen están contagiados y se encuentran en aislamiento preventivo. Sin embargo ninguno de los gremios salió a denunciar lo ocurrido ni a exigir que se entreguen elementos para la seguridad de los trabajadores que el la actualidad no cuentan siquiera con lo indispensable.

Es que los sindicalistas han logrado que Fragomeno nombrara a familiares y amigos para cargos de limpieza y administración, aunque en realidad; son ñoquis que no van a trabajar esgrimiendo las restricciones de la pandemia. “Es una joda: Están nombrados, van a cobrar; pero no trabajan porque hay coronavirus” –señaló a este medio un reconocido trabajador del nosocomio, harto de los manejos de Fragomeno y los sindicalistas.

Hasta los muertos esconden

El viernes este medio reveló que una funeraria debió trasladar un cadáver porque el personal del hospital se negó a intervenir y tocarlo por la falta de elementos. En la nota puede verse la foto del cajón acarreado por dos personas vestidos con trajes especiales saliendo por una puerta lindante a la entrada de la guardia (http://quilmesahora.com.ar/2020/04/24/un-nuevo-fallecido-en-el-hospital-iriarte-donde-el-personal-se-nego-a-trasladarlo-por-falta-de-insumos/).

La muerte de esta persona –un hombre de 53 años- se produjo el jueves por la mañana. Sin embargo recién el viernes –luego de nuestro informe- fue reportada al comité de crisis.

Este medio consultó a profesionales del Iriarte por el uso del cajón, ya que el protocolo oficial exige que los traslados de personas infectadas se realicen en bolsas rojas. “Cuando se desató la pandemia, Fragomeno y los directores asociados nos reunieron y nos mostraron el material. Había 5 o 6 bolsas rojas y se nos indicó que eran para los fallecidos. Pero no sabemos en qué se utilizaron”.

Gracias a las donaciones

Como indicamos en notas anteriores los trabajadores de salud del hospital están expuestos a la enfermedad y la enfrentan con elementos insuficientes. “Si no fuera por las donaciones que recibimos, ni barbijos nos podríamos poner” –nos señaló una profesional de más de 30 años en el Hospital que alguna vez integró la conducción de CICOP y ahora repudia la actitud de sus compañeros. “Por mucho menos hacíamos paro. No andaba un respirador: Paro. No entregaban guantes: Paro. Faltaban remedios: Paro. Ahora se enferman los compañeros y se callan la boca” –indicó

Las afirmaciones de la profesional fueron respaldadas por los integrantes de la Lista Verde y Blanca de ATE –opositora a la actual conducción entreguista- que ha venido donando insumos para colaborar con los trabajadores.

Tanto ellos como vecinos comunes e instituciones llevan semanalmente cajas con barbijos, máscaras y otros elementos; pero siguen siendo insuficientes dado que no hay camisolines adecuados, ni cofias ni botas para entregar a médicos y enfermeras.

Todo se esconde

Según Fragomeno, en el Hospital Iriarte hay 5 o 6 pacientes con coronavirus. La realidad le da un cachetazo al director que no puede explicar porqué si son tan pocos los casos, hay dos pabellones para alojar a los pacientes infectados y se traslada hasta la guardia de pediatría a un espacio que ni siquiera cuenta con oxígeno central para hacer lugar para alojar infectados.

“Hola quiero informar que  en el hospital Iriarte de Quilmes están trasladando la guardia de pediatría a un lugar q no es el apropiado para atención de urgencias teniendo en cuenta la situación sanitaria que hoy por hoy atravesamos, y la proximidad del invierno, la salud de los niños de toda la población de Quilmes y alrededores está en peligro ..es un lugar donde carece de oxigeno central, se manejaran los casos con tubos de oxigeno que según el director que se terminan rápidamente sobre todo en el invierno dónde la patología de la época es netamente respiratoria, está movida se  organiza pensando en el paciente adulto más q en los niños…quisiera que los medios difundan este hecho y sepa la población quilmeña donde serán atendidos sus hijos en los próximos meses,  que serán bravos como todos los años, ni hablar de los insumos y equipos de protección personal que son tema del día .. quisiera pasar por anónimo y no tener problemas en la institución.. gracias” –nos escribió por mail un trabajador al que sólo identificaremos como V.

La falsedad de Fragomeno y sus cómplices sindicales se da de bruces hasta con los informes oficiales. El parte de este domingo 26 de abril elaborado por las autoridades municipales da cuenta de 44 vecinos de Quilmes internados en nosocomios del distrito y Ciudad de Buenos Aires.

La más elemental cuenta puede indicarnos que la mitad de ellos -22- pueden estar atendidos en clínicas privadas. Son personas que detectaron los síntomas, llamaron a sus servicios privados de salud y fueron derivados a sanatorios privados. El resto seguramente alertó al sistema público quien inexorablemente los deriva al Hospital de Quilmes. Por eso, mientras los medios no reciben ningún alerta de sanatorios y clínicas; a diario se conocen denuncias, audios, videos y testimonios de lo que ocurre en el Iriarte.

Enfermos solos y mal atendidos

El 26 de marzo  dimos cuenta de la situación de  Patricia Piserchia; una mujer que regresó de Europa  y a los pocos días –en casa de sus padres donde llevaba adelante la cuarentena- descubrió que tenía síntomas de coronavirus.

A Patricia –cuyo nombre preservamos por entonces-  fue llevada por el SAME al Hospital Iriarte; donde tardaron 10 días en confirmarle que estaba contagiada.

La mujer estuvo internada en una habitación cuya única luz era la del baño. Ella y quienes estaban en el lugar; debían dejar la puerta abierta y aguantar el olor  para no tropezarse si se levantaban.

No les daban agua ni papel higiénico. No se podían bañar porque no había agua caliente pero se les exigía que ellos limpiaran los cubiertos descartables.

Patricia pudo tomar agua y tener elementos de higiene, gracias a la solidaridad de los mismos trabajadores que colaboraron para este informe, a quienes en ese momento; se les pidió ayuda ya que los padres de la mujer son personas mayores y de riesgo que no podían atender a su hija.

Pero mientras esto ocurría, Fragomeno viralizaba un video afirmando contar con cajas y cajas de recursos, que luego se supo; eran de papel para el secado de manos.

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